
Los grelos y los cachelos son dos clásicos de la cocina gallega que combinan a la perfección en platos de cuchara y recetas de diario. En esta versión, los unimos en un plato muy fácil de preparar, donde lo importante es el equilibrio entre texturas: la suavidad de la patata cocida, el punto amargo y firme de los grelos, y el remate final con un buen aceite de oliva y pimentón.
El resultado es una receta sencilla, sabrosa y muy completa, que puedes preparar en pocos minutos si ya tienes los ingredientes cocidos. Además, es una excelente forma de aprovechar grelos en conserva o congelados, sin complicarse con largas cocciones.
Si estás buscando cómo preparar pulpo con grelos y patatas de forma rápida y sin complicaciones, esta propuesta te lo pone fácil. Solo necesitas buenos ingredientes y un montaje sencillo para disfrutar de un plato muy gallego con todo su sabor… y sin complicarte nada.
El pulpo con grelos es una forma sencilla y sabrosa de combinar ingredientes muy presentes en la cocina gallega, especialmente durante el invierno. Aunque no sea una receta tradicional como tal, sí comparte los sabores y productos más típicos de la temporada: grelos cocidos, cachelos y un buen aceite de oliva con pimentón. Esta versión es muy fácil de preparar en casa, aprovechando el pulpo ya cocido y productos que puedes tener listos de antemano. Se monta en frío o templado, sin necesidad de sofritos ni elaboraciones largas, y resulta ideal para quienes buscan platos de cuchara con base vegetal, pero con un toque especial. Además, es una receta muy agradecida para reaprovechar grelos que hayan sobrado de otras preparaciones.
300 g de tentáculos de pulpo cocido el Rey del Pulpo.
4 patatas medianas (unos 600 g), tipo Kennebec o similar
300 g de grelos cocidos (pueden ser en conserva o congelados)
2 cucharaditas de pimentón (dulce o mezcla dulce y picante)
50 ml de aceite de oliva virgen extra
Sal gruesa al gusto
¿Cómo cocer grelos frescos?
Si usas grelos frescos, retira los tallos más duros y quédate con las hojas y los brotes tiernos. Lávalos bien y escáldalos durante 2 minutos en agua hirviendo con sal para reducir su amargor. Después, escúrrelos y cuécelos durante 20 a 25 minutos, hasta que estén tiernos pero con algo de firmeza. Una vez cocidos, escúrrelos de nuevo y resérvalos bien secos antes de montar el plato.


Puedes usar grelos congelados o en conserva, pero es importante escurrirlos bien para que no suelten agua al montar el plato.
Si prefieres un plato más templado, calienta las patatas y los grelos brevemente antes de servir, pero sin pasarte para que no pierdan textura.
Elige una patata para cocer tipo Kennebec o Monalisa, que mantenga bien la forma sin deshacerse al cortarla en rodajas.
No montes el plato con antelación, ya que los ingredientes soltarán líquido y el resultado será menos vistoso y más plano de sabor.
Este pulpo con grelos es una de esas recetas que combinan lo mejor de la cocina gallega de diario: ingredientes sencillos, tiempos asumibles y un resultado reconfortante. Los cachelos aportan suavidad, los grelos ese punto amargo tan característico, y el pulpo ya cocido encaja a la perfección en un plato que no necesita más que un buen aceite y un poco de pimentón para estar completo.
Si te interesa seguir descubriendo otras recetas gallegas con pulpo, en el blog encontrarás muchas más ideas que parten de esa misma base: tradición, sabor y facilidad. Puedes probar el pulpo a la mugardesa, con su sofrito de pimientos; preparar una empanada de pulpo al estilo clásico; o recurrir al imprescindible pulpo a la gallega cuando buscas una receta rápida pero resultona.
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