La gilda es uno de los pintxos más icónicos del norte de España, especialmente en el País Vasco. Su éxito se basa en una combinación tan sencilla como adictiva: aceituna, guindilla y anchoa. Pero en esta versión le damos una vuelta interesante sustituyendo la anchoa por pulpo, lo que convierte esta gilda de pulpo en una alternativa perfecta para quienes buscan variar sin complicarse. El contraste entre el punto crujiente de las piparras y la suavidad del pulpo crea una experiencia diferente en cada bocado. Además, es una receta que puedes tener lista en pocos minutos y que no requiere cocina, ideal para un aperitivo improvisado o una mesa de picoteo original.
Utilizando ingredientes básicos y montando las brochetas al momento, conseguirás un entrante llamativo y sabroso sin ensuciar nada. Y lo mejor: se puede preparar con antelación y guardar en la nevera hasta el momento de servir.
Esta versión de la clásica gilda respeta su esencia pero introduce un matiz muy interesante gracias al pulpo, que aporta una textura más suave y un sabor menos intenso que la anchoa. Es una receta ideal para quienes no son fans de los sabores intensos o salados, pero quieren disfrutar de un aperitivo con carácter. Puedes personalizar cada gilda de pulpo jugando con distintos tipos de aceitunas (manzanilla, arbequina, negra…) o con guindillas más o menos picantes, según tus preferencias. Una ventaja de este pincho es que no necesita preparación previa ni utensilios especiales: solo un cuchillo y unos palillos. ¿Quieres dejarlo listo con antelación? Monta las brochetas, cúbrelas con film y guárdalas en la nevera. Así tendrás un entrante resultón en segundos, perfecto para sorprender sin esfuerzo.
300g de pulpo cocido el Rey del Pulpo.
8 aceitunas verdes sin hueso
8 guindillas encurtidas (tipo piparra)
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
Palillos largos de madera (tipo brocheta)
Elige aceitunas sin hueso y de buen calibre, así será más fácil ensamblar cada brocheta sin que se rompan.
Si no encuentras piparras, puedes usar guindillas dulces encurtidas o incluso pepinillos pequeños en tiras.
Evita usar aceite aromatizado, ya que puede tapar el sabor suave del pulpo; con un buen virgen extra es suficiente.
No prepares las gildas con demasiada antelación, ya que la guindilla puede reblandecer el pulpo si está mucho tiempo en contacto directo.
No prepares las gildas con demasiada antelación, ya que la guindilla puede reblandecer el pulpo si está mucho tiempo en contacto directo.
Como ves, preparar una gilda de pulpo en casa no tiene ningún misterio y el resultado merece la pena: un bocado fresco, con contraste y perfecto para servir como aperitivo. Este tipo de recetas tienen algo muy especial en común: se preparan en pocos minutos, no requieren técnicas complicadas y se disfrutan directamente con palillos o en formato individual. Son ideales para mesas informales, cenas de picoteo o vermuts de fin de semana, donde lo que apetece es variedad, sencillez y un punto original.
Si te gustan las recetas que se montan rápido y se comen de un solo bocado, en nuestro blog puedes encontrar otras ideas igual de prácticas y resultonas. Desde el pincho de pulpo con piña, que combina dulce y salado en equilibrio, hasta la brocheta de pulpo con langostinos, perfecta para una opción más festiva. También puedes probar los tarritos de pulpo con crema de calabaza, otra forma de presentar un aperitivo individual que sorprende por su contraste de sabores y texturas.
Te animamos a probar esta gilda de pulpo en casa y dejar tu valoración más abajo. ¿Has hecho alguna versión diferente? Cuéntanoslo en los comentarios. Y recuerda: con los productos cocidos de el Rey del Pulpo, tener siempre a mano una receta fácil y resultona es mucho más sencillo.