Consejos para llevar un estilo de vida saludable

Para llevar un estilo de vida saludable, existen más de cien maneras distintas y todas ellas igual de efectivas sobre todo porque cada persona es diferente y tenemos que descubrir nuestras propias técnicas para tener buena salud y ser felices. Pero existen unos puntos claves que todos deberíamos seguir. ¿Quieres descubrir cuáles son? Sigue estos consejos y te sorprenderán los resultados.

Los consejos para tener una vida más sana

-La salud empieza por el supermercado: compra productos frescos y evita los procesados y precocinados. Evita también los que contengan azúcares y harina refinados, opta mejor por los integrales. Haz la lista de la compra de manera que te alimentes de manera variada, con comida distinta cada. Aunque tengas que salir a comprar más veces, esto también es positivo: harás más deporte y puede que incluso relaciones sociales.

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Aprende a cocinar: utiliza técnicas como cocinar al vapor, a la plancha o al horno. Descubrirás platos deliciosos… ahora ya no hay excusa, gracias a Internet los secretos de cocineros con hábitos saludables ya no son tan secretos. Prueba las deliciosas recetas de la cocina mediterránea: paella, pulpo a la brasa, gazpacho andaluz, salsa verde, etc. En nuestro blog puedes encontrar gran variedad de recetas saludables, además de consejos de cocina que pueden ser de utilidad. Los tienes catalogados por nivel de dificultad, lo que seguro puede ayudarte a mejorar en tu aprendizaje.

Bebe agua y limita el consumo de alcohol. Debemos beber al menos la cantidad de agua de nuestro peso multiplicado por 0,3. Las bebidas alcohólicas deshidratadas, por lo que si alguna vez las consumes deberás beber aún más agua. Vigila la cantidad de azúcares de los refrescos, existen alternativas más saludables.

Toma todos los días varias raciones de fruta, verdura y hortalizas: así proveerás a tu organismo las vitaminas, minerales y fibra que necesita. Notarás los efectos, te sentirás con más energía, ágil, evitarás retención de líquidos, facilitarás la digestión y no sufrirás infecciones. En resumen, te sentirás mejor.

Reduce el estrés. Evita las presiones que no solucionarán tus problemas. Eso implica también no preocuparse excesivamente por las exigencias de los jefes o de los demás en general. Debemos celebrar nuestros logros personales; y no preocuparnos si un día el cielo está gris o no hemos dormido bien. Seguro que el día puede ser muy provechoso aún con esto.

Haz ejercicio diariamente: el mito de 2-3 veces a la semana es suficiente se aplica solo a los deportes de alto rendimiento. Es vital mantenerse activo a diario. Según tus necesidades, puedes hacer unos minutos de cardio, 30 minutos de bicicleta o caminata, saltar a la comba, hacer abdominales… ¡todo vale!

Deja el coche y el ascensor donde están: En vez de ir al gimnasio, ve caminando a los lugares siempre que puedas y evita coger el ascensor en tu casa… no importa en qué piso vivas. Verás que en muy poco tiempo te acostumbrarás a este ejercicio.

Disfruta del aire libre. Si no tienes tiempo, abre las ventanas de tu hogar o lugar de trabajo. Evita el aire acondicionado aún cuando las temperaturas no sean agradables, así tu cuerpo aprenderá a adaptarse a estas temperaturas, lo cual fortalece el sistema inmune.

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Sigue el ritmo natural: esto implica dormir las suficientes horas nocturnas, mantenerse activo durante el día, comer a horas regulares, etc. Si nos lo impide nuestro horario de trabajo, intentar adaptarse al máximo. Evitar el uso de pantallas de móvil, ordenador y televisión cerca de la cama y antes de dormir.

Conoce tus necesidades nutricionales: en general los médicos recomiendan limitar el consumo de azúcar, sal, grasas y colesterol… lleva a cabo una analítica de sangre y consulta a tu médico para averiguar cuáles son tus necesidades, ya que dependen de tu metabolismo y actividad. Consulta los valores nutricionales de los alimentos y cómpralos en base a tus necesidades.

Evita los tóxicos: No fumes, bebe alcohol y café con moderación y evita los aditivos en los alimentos. No es necesario que te sometas a una dieta desintoxicante si el médico no te lo recomienda, existen también sencillas infusiones desintoxicantes.

 

Tratar de incorporar a tu rutina diaria algunos hábitos como tomar fruta y verdura a diario, beber medio litro de agua, o hacer algo de ejercicio pueden ser tu mejor aliado para llevar un estilo de vida más saludable

Evita automedicarte: muchas veces los medicamentos solo tratan los síntomas, no las enfermedades. Además, a menudo no tomar medicamentos favorece al desarrollo de las propias defensas, sobre todo combinado con una dieta sana y ejercicio físico.

Una correcta higiene. Existen lugares donde los gérmenes se acumulan, como transportes públicos, hospitales, supermercados… incluso en las toallas de nuestra propia casa. Límpiala correctamente y mantén también una higiene adecuada.

Algunos alimentos saludables

Si el punto del supermercado y de las tablas nutricionales te está estresando, evitamos que eso arruine tu salud dándote algunos consejos:

Frutos secos: Sus ácidos grasos omega-3, vitaminas, minerales, oligoelementos, proteínas, etc. son muy saludables. Tómalos con moderación debido a las grasas.

Cereales integrales: Contienen vitaminas y minerales importantes, entre otros, para fortalecer tu sistema inmune y regular tu metabolismo.

Fruta y verdura: ya hemos insistido en este punto. Descubre tus favoritas.

Carnes blancas: es decir pollo y pavo. A ser posible de origen biológico, ya que contienen mayor cantidad de nutrientes (no resulta más caro, pues no necesitas consumir tanto). Lo mismo sucede con los huevos.

Aceite de oliva: es el aceite vegetal que aporta más grasas saludables.

 

Chocolate o cacao: tiene potentes antioxidantes y sustancias como teobromina y triptófano que nos hacen sentir bien, pero solo si se toma con moderación.

Zumos: sustituye los refrescos por zumos. Son más sabrosos, sanos y hoy en día hay muchas combinaciones interesantes en el mercado.

Pescados: contienen gran cantidad de ácidos grasos omega-3, aminoácidos esenciales y vitaminas en diferente proporción según la clase de pescado.

Mariscos con alto valor proteico y poca grasa: entre ellos destaca el pulpo, además con muchas posibilidades para combinarlo en deliciosas recetas, y tomarlo caliente o frío. A continuación te contamos algunas posibilidades.

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Recetas saludables con pulpo

Pulpo a la gallega: tan sencillo como aliñarlo con aceite de oliva, pimentón dulce o picante y sal.

Pizza con pulpo: haz tú mismo la base de la pizza y descubre la pizza gallega con salsa de tomate, pulpo y queso Arzúa.

Ensalada de pulpo: combina con muchos ingredientes, como el arroz, aguacate, pesto, tomate, perejil, etc.

Si estos 3 ejemplos te han sabido a poco, puedes visitar nuestra sección de recetas para ver más propuestas e inspirarte en tus platos.

¿Te animas a probar el pulpo? Inclúyelo en tu dieta y disfruta de una vida saludable y placentera.